José Hurtado de Mendoza en los salones de humoristas

Semblanza del artista plástico canario Pepe Hurtado de Mendoza, fallecido en Cuba en 1971

José Antonio Quintana García

Licenciado en Educación, historiador y periodista

I

El notable escritor Juan Rodríguez Doreste, en su libro Seres, sombras, sueños. Semblanzas breves, publicado en 1973, evocaba con cierta tristeza a un artista de la plástica fallecido en Cuba, dos años antes, casi olvidado por el pueblo canario. Ese artista, en cambio, no era merecedor de tal desdeño porque había tenido una participación muy activa en la cultura en Gran Canaria y relacionado con personalidades descollantes, imprescindibles a la hora de historiar las primeras décadas del siglo XX en las Afortunadas:

Pepe Hurtado, como le llamamos siempre sus amigos, (…) pertenecía por razones cronológicas y por su entusiasta y activa adscripción, a aquella gloriosa generación de escritores y artistas que floreció plenamente en las primeras décadas del siglo, encabezadas por los nombres ilustres de Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón. Si Néstor fue el gran pintor del grupo, Pepe Hurtado fue su genial caricaturista. Dibujante de singular habilidad y trazo personal, su fina vena satírica lo convirtió en el humorista de su generación, con un humor socarrón, abierto y comprensivo, que se manifiesta tanto en la certera caligrafía de sus bosquejos como en sus chispeantes comentarios verbales, en sus graciosas ocurrencias, reveladoras de la oculta vertiente cómica que siempre celan los seres y las cosas. (1973: 225)

¿Qué pasó con aquel caricaturista? ¿Acaso dejó a un lado, para siempre, su pluma y su ingenio de hombre guasón? No, al contrario, con su inseparable pipa de marinero navegó al Caribe, siguiendo la ruta, al revés, de antiguos ancestros paternales. Se estableció en La Habana, en 1921. Allí viviría el resto de su existencia fructífera. 

Integrado a la vanguardia artística, participó en los salones de humorismo, en los cuales obtuvo varios premios y ganó favorablemente la opinión de la crítica especializada, y en los salones de bellas artes. Dejó su impronta como ilustrador y caricaturista en Bohemia, El Imparcial, La Lucha, El Fígaro, Carteles, Social, Avance, El País, La Semana, Kayuko, El Loco, Karikato, Mundo Infantil, entre otras publicaciones periódicas. También ilustró libros, fue ceramista, decorador, escenógrafo, publicista.

Pepe Hurtado era lo que hoy llamamos un intelectual comprometido. Combatió la corrupción política administrativa del gobierno de Alfredo Zayas. Perteneció al Grupo Minorista y al Movimiento de Veteranos y Patriotas; a la dictadura de Gerardo Machado enfrentó con su originalísima serie de caricaturas Cuentos siboneyes.

Guardó prisión durante el desgobierno de Caffery-Batista-Mendieta, en la década de 1930. Militó en el Partido Socialista Popular. Ejerció la docencia como profesor en la Escuela Industrial de Rancho Boyeros, en La Habana y en a Academia de Arte Edna Coll, en Puerto Rico. Entre sus legados más preciados se encuentra las pinturas de temas afrocubanos, indocubanos, mesoamericanos y afrocaribeños. 

Hombre de saberes vastos. Diseñó medallas, sellos conmemorativos. Dejó dos libros inéditos. Con 74 años de edad se incorporó a las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR). Participó en movilizaciones militares, en una de ellas, durante la invasión de Playa Girón, sufrió un infarto que lo llevó al filo de la muerte. Ello no impidió que continuará defendiendo a la Revolución. Fue miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Sin embargo, pocos saben de esta extraordinaria trayectoria.

En Cuba Pedro Prada (1990: 72) afirma: «No se habla de él como plástico mayor y muy pocos en nuestras escuelas de arte conocen de su obra». La Dra. Luz Merino Acosta (2002: 7) apuntaba en el prólogo del libro La caricatura: tiempo y hombres, del autor Juan David: «(…) su respetuosa devoción por Hernández Cárdenas y el interés informativo por Hurtado de Mendoza. Sobre estos dos últimos resulta destacable su acercamiento, pues no cuentan hoy en día con ningún tipo de abordaje».

El Museo de Regla con fines divulgativos preparó los audiovisuales Folclor y religiosidad en la obra pictórica de José Hurtado de Mendoza (una primera aproximación), en el 2009, y Dos personalidades, dos colecciones. Otro intento, esta vez en la academia, fue la tesis de grado Mabuya: el silencio republicano y la voz de Hurtado de Mendoza, donde su autora abordó la serie Cuentos siboneyes, en el 2011, sin profundizar en el tema (Valdés Ramos, 2001). 

En Canarias, una publicación fechada en 2004 decía: 

Poco o nada se conoce de la existencia artística de Hurtado de Mendoza. Sólo unos pocos dibujos y algún que otro lienzo dan fe de la labor de un personaje, por así decirlo, un tanto peculiar. Descendiente de Pérez Galdós residió en las Palmas de Gran Canaria (…) sobresale, entre lo más destacado de su producción el diseño de la portada de los poemarios de Tomás Morales Las Rosas de Hércules (1919) y Oda al Atlántico[1]Véase el catálgo Tesoros de las colecciones privadas de Las Palmas de Gran Canaria (1887-1938), Museo Néstor, Las Palmas de Gran Canaria, 2004. José María Hurtado de Mendoza Sáenz, en realidad, se trasladó a Cuba en 1921. Allí se dice, p. … Seguir leyendo.

Sin embargo, la situación comenzó a cambiar al inaugurarse, en el 2017, la Sala Modernista dedicada al artista en el Museo Tomás Morales, en Moya, Gran Canaria. El trabajo persistente y visionario de su director Guillermo Perdomo, y sus colaboradores, ha propiciado la recuperación de decenas de pinturas y dibujos. Quien suscribe este ensayo pudo impartir allí las conferencias José Hurtado de Mendoza en la “década crítica” (30 de enero de 2019) y De guanche a siboney, el humor gráfico en la obra de José Hurtado de Mendoza (22 de noviembre de 2019). De esta última, reproducimos  la participación del artista en los salones nacionales de humoristas.

II

En Cuba, las fuentes bibliográficas registran que su lugar de nacimiento fue la ciudad de Trinidad. Sin embargo, vio la luz primera el 26 de marzo de 1885 en Madrid, España, y la primera juventud transcurrió en  Gran Canaria, donde se había establecido con su padre José Hermenegildo Hurtado de Mendoza y Pérez Galdós, hijo de José Hermenegildo Hurtado de Mendoza Tate y de Carmen Pérez Galdós, hermana de don Benito, el célebre novelista[2]Adriana Tate estuvo casada en Cuba con Ambrosio Hurtado de Mendoza, fallecido en 1833. De esta unión nació el abuelo de Pepe Hurtado (1833), y Merced María Magdalena, esposa de Domingo Pérez Galdós, hermano de don Benito, el escritor. Domingo … Seguir leyendo

El abuelo de Pepe Hurtado, natural de Trinidad, Cuba, se asentó en Las Palmas en 1850, «sirviendo de alcalde segundo y colectando fondos para la construcción del nuevo teatro que años más tarde iba a llevar el nombre de su cuñado Benito. Por fin murió en Las Palmas (11.IX.1892) y su viuda, Carmen, fue a vivir a Madrid con Benito y su hermana Concepción» (Pattison, 1986: 27).

Rememoraba Ambrosio Hurtado de Mendoza Sáenz, hermano de nuestro biografiado:

(…) mi padre casó en Madrid con mi madre, Elisa Sáenz Redondo, de cuyo matrimonio nacieron tres varones y una hembra, todos madrileños. Recuerdo que mi madre iba casi todas las tardes a casa de don Benito, que vivía por entonces en la calle Hilarión Eslava, sobre todo en los años en que mi padre, con los dos hermanos varones mayores, se encontraba en Canarias. O sea, por 1911 o 1912[3]Ambrosio Hurtado de Mendoza Sáenz «Don Benito Pérez Galdós jamás olvidó su tierra natal», consultado en https://mdc.ulpgc.es/  En este relato, Ambrosio afirma que se abuelo se nombraba José María, quizás incluía el Hermenegildo, como … Seguir leyendo.

Si hasta ahora ha habido confusión sobre su lugar de origen, no menos existe acerca de sus estudios. De acuerdo con Juan Marinello (1971: 31): «Había hecho en la Península y en las Islas Canarias estudios de ingeniero, de militar, de marino y de aviador, a más de los de su profesión artística (…)». Otro testimoniante dice palabras que alimentan el mito, incitan a otras búsquedas en el historiador avezado: «Viajó largamente como marino, fue aviador voluntario de la última guerra mundial, cosechando condecoraciones y citaciones americanas, aliadas y rusas, pues en ocasiones protegió convoyes a Murmansk (…)» (Rodríguez Doreste, 1973: 226).

Consta en los fondos digitales de la Fundación Alejo Carpentier más aspectos interesantes, según los cuales Hurtado estudió en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid bachillerato y dibujo elemental. En la Academia de Mazas hizo estudios preparatorios para escuelas especiales y también matriculó en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Por tradición familiar, nos refirió su sobrina Elisa Hurtado de Mendoza, siempre se dijo que no concluyó esta carrera. Para ampliar sus conocimientos tomó clases en la Academia de San Fernando, en la Escuela de Artes Cerámicas del profesor Francisco Alcántara[4]Francisco Alcántara Jurado (1854-1930): Humanista, pedagogo, crítico de arte, catedrático y pintor, fundó en Madrid, en 1911, la Escuela de Cerámica Francisco Alcántara., en la Colegiata de San Juan de los Caballeros, con el profesor Daniel Zuloaga[5]Daniel Zuluoaga Boneta (1852-1921).  Ceramista y pintor español, se le considera uno de los renovadores del arte ceramista español. Tuvo sus principales talleres en Madrid y Segovia. y en la fábrica de azulejería Viuda de Mensaques[6]Información facilitada por correo electrónico al autor por Armando Raggi, vicepresidente de la Fundación Alejo Carpentier el 30 de mayo de 2019.. Esta ficha, a nuestro juicio, es la fuente más confiable.

El traslado a Gran Canaria se debió a que el padre José Hermenegildo había sido nombrado Administrador general de la Comunidad Agrícola la Aldea de San Nicolás, donde era copropietario[7]Cuestionario publicado en la revista Moralia 1, 2002, 88-90 (Casa Museo Tomás Morales):  https://mdc.ulpgc.es/cdm/fullbrowser/collection/moralia/id/21/rv/singleitem. Alternó su residencia en aquel remoto paraje con largas temporadas en Las Palmas, donde se fortaleció su amistad con el pintor Néstor. Durante esta etapa Pepe Hurtado pintó y dibujó intensamente.  Entre las obras más reconocidas están Carro empatanado y los retratos de Tomás Morales y Juan Márquez.

III

Con su gracia natural y capacidad para reírse de sí mismo, Pepe Hurtado recreó en un dibujo su arribo a La Habana en agosto de 1921.

Fig. 1: Caricatura y reseña de Hurtado de Mendoza en Social (La Habana) agosto de 1921

De acuerdo con su hermano Ambrosio pesaron en la decisión de emigrar a Cuba los lazos familiares: «(…) La Habana existía una rama de galdoses, uno de los cuales D. Carlos Hesvernine y Galdós llegó a ser ministro de Estado de La Habana y nombró a mi padre Cónsul de Cuba que ejerció hasta que vino uno perteneciente a la carrera consular»[8]Tal como consta en el cuestionario citado en la nota anterior.. Agreguemos a ello, la presencia también de otra rama: los Hurtado de Mendoza, afincados en Trinidad, tema aun por investigar. Además, había preparado una muestra de dibujos humorísticos con el fin explicito de presentarlos en La Habana. Otro aspecto a tener en cuenta es que en 1921 la gran hacienda de los Pérez Galdós en La Aldea, administrada, como hemos dicho por el padre de Pepe, fue vendida. No se puede descartar que le tocara una parte del dinero y lo usara en su viaje.

IV

Quien investigue la trayectoria de Hurtado de Mendoza, como humorista gráfico, debe estar avisado o correrá el riesgo de no identificar la autoría de algunos trabajos del artista ya que era muy versátil a la hora de firmarlos. Guanche quizás fue la rúbrica menos utilizada. A veces, con diferentes tipos gráficos, estampaba su primer apellido; otras las iniciales; en ocasiones apenas la h; en dibujos de la serie Transito y automovilismo, publicada en La Semana, era Dr. Legrand Wason, así también firmó La semana científica. Hubo caricaturas de sus famosos Cuentos siboneyes, firmadas por Mabuya y otros trabajos prefirió dejarlos anónimos.

De acuerdo con una tesis universitaria (Valdés Ramos, 2001), las caricaturas de Hurtado de Mendoza podemos clasificarlas en seis series: El árbol persuasivo o lo que puede el amor, Cuentos criollos, Cuentos de Caribes, Leyendas de la piratería, En la otra Madre Patria y Cuentos Siboneyes. Sin embargo, a las anteriores hay que sumarle Tránsito y automovilismo y no descartamos la existencia de otras, aun en espera de ser localizadas por los estudiosos.

La caricatura política de Hurtado de Mendoza compendia en sus discursos visuales y verbales asuntos de la vida cotidiana de Cuba: crisis económica, crisis política, epidemias, desempleo, la adulonería al dictador (guataquería), penetración del capital extranjero, burocracia, violencia policial; en fin, caracteriza al estado fallido.

Enfrentar y descalificar a la política oficial, resulta evidente en la obra de Pepe Hurtado apenas arriba a La Habana. Al parecer se da a conocer como caricaturista en el diario El Imparcial. Dirigido por Leopoldo Fernández Ros, abogado y periodista. En este medio de comunicación también colaboraban los dibujantes Perdices, Carlos, Maribona[9]Armando R. Maribona y Pujol (1894-1964), pintor, retratista, caricaturista, escritor, periodista y profesor cubano. Colaboró en El Triunfo, El Día, La Discusión, Diario de la Marina, L’Intransigeat, El Fígaro, Bohemia, Carteles, El Mundo, … Seguir leyendo y García Cabrera[10]Enrique García Cabrera (1893-1949), pintor, dibujante, decorador, ilustrador, profesor cubano. Colaboró en la Revista Mundial, El Fígaro, El Automóvil en Cuba, La Lucha, Confetti, La Discusión, El País, Bohemia, La Semana, Bohemia, 4 de … Seguir leyendo. Bajo la firma de Guanche, expuso uno de los males económicos de la nación, la explotación a que eran sometidos los colonos dedicados al cultivo de la caña de azúcar por las compañías, la mayoría de ellas estadounidenses.  

En esa misma edición publica un dibujo de aliento costumbrista. Esta vez los personajes serían dos boxeadores. En la Cuba de entonces era muy popular el deporte de los puños, las noticias sobre los pugilistas, acompañadas de sus fotos constituían tema frecuente en las ediciones de los periódicos, detalles que no escaparon a la suspicacia del artista recién llegado, sin dudas tenía buen «olfato» periodístico. Resulta llamativo, en el dibujo se enfrentan un negro y un blanco, el primero de ellos es quien recibe el golpe fulminante. Puede interpretarse como una crítica suspicaz a la discriminación racial. 

Eran sus cartas de presentación ante el lector cubano, mientras se preparaba para un gran acontecimiento: el primer Salón de Humorismo. Conrado Massaguer, director de Social, le dio cordial bienvenida en la nota titulada «El dibujante Hurtado de Mendoza», publicada en la edición del 30 de octubre de 1921. 

Hombre locuaz, sociable, de mundo, de imaginación viva, aprovechaba la experiencia y los conocimientos adquiridos en los viajes para abrirse paso en la sociedad. Pronto los humoristas lo tendrían entre los suyos, fue tal su adaptación que unos años más tarde no se sabía si era cubano, o español. 

Fig. 2: José Hurtado de Mendoza, “Día de lavada en el paraíso”, ca. 1921

V

Con el alborear de la década de 1920, por iniciativa de Conrado Massaguer, la Asociación de Pintores y Escultores, que auspiciaba cada año el Salón de Bellas Artes, decide celebrar uno dedicado exclusivamente a los humoristas. Ya existían experiencias similares en París, desde 1911 y en España, a partir de 1916. Pero, en el ámbito latinoamericano, no había podido materializarse y en el cubano era una necesidad. Si bien quienes trabajaban el dibujo y la gráfica pertenecían a la Asociación y participaban en las exposiciones convocadas «(…) los prejuicios todavía existentes sobre el humorismo y la caricatura en particular, no permitían a sus cultivadores mostrarse a sus anchas en un sitio en el que prevalecían las llamadas artes mayores. Lo que ellos querían era un espacio propio (…)» (Llanes Godoy, 2016: 172).

El 3 de noviembre de 1921 era inaugurado «en medio de una fiesta rebosante de sano júbilo», el Primer Salón de Humoristas en la casa de Paseo de Martí no. 44. Se cuenta que «Los humoristas irrumpieron a la hora señalada para la apertura con los más jocosos y disparatados atavíos, una simpática y grotesca comparsa, que remarcó el cachet de aquel acto» (Llanes Godoy, 2016: 173). Participaron 31 artistas y se presentaron 123 obras. Rafael Blanco, Conrado Massaguer, Enrique García Cabrera, Enrique Riverón, Rafael Lillo, Heriberto Portell Vilá y Andrés Nogueira, entre otros sobresalieron en la muestra a la que asistió el presidente de la República Dr. Alfredo Zayas. 

Se trataba de un hecho relevante en la cultura nacional:

El Salón creó un nuevo espacio de disfrute y conocimiento de la caricatura y la ilustración de corte humorístico, hasta entonces solo factibles de expresarse a través de las publicaciones periódicas y amenas. (…) el Salón fue todo un éxito. Esto hizo que la Asociación, previo acuerdo con Massaguer, tomara la decisión de celebrar anualmente un Salón de Humorismo “del mismo modo que está establecido en París” (Bermúdez, 2011: 90).

Para Hurtado de Mendoza tuvo una connotación especial. Le facilitaba vincularse con los más notables artistas de la plástica que cultivaban el humorismo en Cuba y, al mismo tiempo, conocer a los jóvenes talentosos, intercambiar saberes, experiencias. Presentó siete obras: Es mucha oscuridad, (laca), Después coconuto, (laca), Rawing, (laca), Crossed ball, (laca), Después del diluvio…cumbancha (laca), Encarnado gana, color pierde, (laca), La calle: tipos populares (acuarela).

Sus trabajos recibieron elogios del periodista Alberto Lamar Schweyer, quien lo presentó así: «el intenso dibujante recién llegado a Cuba y que pertenece a la redacción de El Fígaro en cuyas planas pronto se admirarán bellas creaciones de su arte inspirado» (Bermúdez, 2011: 174). Otro crítico comentó:

Hurtado de Mendoza busca en las “cumbanchas”, desde la bíblica hasta la “rumba criolla” el dulce nepente a sus atribulaciones espirituales. Y son admirables esas tablas-mosaicos con sus relieves de laca en que la nota humorística se revela de cuerpo entero bajo un seguro dominio de la técnica. Estos preludios de un arte que para nosotros tiene el aliciente de toda novedad nos hacen concebir muy caras de lo que Mendoza nos viene preparando para el próximo “Salón”. (Pelleas, 1921: 33)

Solo Pepe Hurtado, Enrique Riverón[11]Enrique Riverón (1902-1998), ilustrador, caricaturista, pintor y escultor cubano. y Rafael Lillo[12]Rafael Lillo (1891-? ), pintor, dibujante e ilustrador español. Se estableció en Cuba en 1908. Sobresalió como director artístico de periódicos. vendieron sus obras. La revista Social le publicaba su trabajo Día de lavado en el Paraíso, en la edición de noviembre. El Segundo Salón de Humoristas, celebrado en 1922, también recibió la acogida favorable del público, aunque fue más discreta la participación, 28 artistas y 106 obras. Se observaba, como tendencia que iría en ascenso, «la presencia cada vez menor de la caricatura (…) fue creciendo la presencia del dibujo como tal, ya fuera humorístico o decorativo» (Llanes Godoy, 2016: 174).

Pepe Hurtado presentó: Blando de boca, Las tres intervenciones, Así se escribe la historia” y ¿Serán jacas? El crítico Luis A. Baralt y Zacharie, en un artículo publicado en El Fígaro, decía que Hurtado de Mendoza el hecho de ser «hombre amigo de las elegancias» no le impedía tener «temperamento satírico y de rara penetración» (Llanes Godoy, 2016: 176).

Otra vez el Salón de Humoristas convoca para el mes de noviembre de 1923. Es su tercera edición. Miguel Ángel Limia, cronista de El Fígaro, llega apresurado a Prado 44, sede de la exposición. Describe a los “siete Dioses Mayores del Salón”:  Rafael Blanco, Conrado W. Massaguer,  Enrique Riverón, a Enrique García Cabrera,  José Hurtado de Mendoza,  Pedro Valer, a Gustavo Botet.

Refiriéndose a Pepe Hurtado apuntó:

Como siempre inesperado. Produce siempre lo que nadie espera. Hace reír. Expuso una tabla: “Cristóbal Colón, gallego”. Desembarca el navegante en tierras cubanas y contempla un espectáculo delicioso. Una bodega cuyo nombre reza: “La primera de Baracoa, reformada”, se halla instalada en una choza típica.

El trabajo La Eva pasada… verdá”, es un pródigo de técnica y de fuerte imaginación. La Eva pasada es una mona con bellos senos rotundos. Tiene razón el humorista. (Limia, 1923: 387)

Según el Catálogo del Salón, además de las dos obras mencionadas por el periodista, Pepe Hurtado presentó …serán los primeros, La herencia de la abuela y Alfonso X (sin III)

En la reseña publicada en Social, se criticó la calidad de la exposición, en general: «Los envíos han sido pocos y de inferior calidad en comparación con los dos primeros salones. Exceptuando a Riverón, Bote, Hurtado de Mendoza, “Carlos”[13]Carlos Fernández Méndez (1901-?) pintor y dibujante cubano»., Valer y Blanco, lo demás es mediocre y representa poco esfuerzo»[14]Véase Social, 39, diciembre de 1923.. La nota, al parecer de la autoría de Massaguer, elogiaba la participación de noveles artistas como Abril, Arroyito, Tejedor y Pierra. Informaba que La Eva…, de Hurtado estuvo entre las más celebradas. Más adelante, reflexionaba sobre el contexto adverso para el desarrollo de la labor creadora de los humoristas:

No nos atrevemos a hacer una crítica severa de esta exposición, que La Habana ha visitado poco, demostrando gran indiferencia. No tienen nuestros buenos dibujantes el estímulo para la lucha. Todavía el “oleo al por mayor” con el consabido marco dorado hace las delicias o cubre las necesidades de nou-veau-rich que pasea su obesidad en un H. P. de deslumbrador verde o bermellón[15] Idem..

Fig. 3: Cubierta del catálogo del 7º Salón de humoristas (La Habana), finales de la década de 1920

Los trajines conspirativos, en el Movimiento de Veteranos y Patriotas, en que estuvo inmerso durante aquel año de 1924, no disminuyeron su ímpetu creativo. Al Salón de Humoristas presentó 9 obras: Un grito en la noche (se revolvió el caballero), dibujo a la pluma, Un cuadro serio (Amores de Abelardo y Eloísa), dibujo a la pluma, Una placa confusa (Un fresco antiguo), dibujo a la pluma, Plato del día (Hasta el gato), dibujo a la pluma, La noche del sábado (Di-vay), Ancesto’r Industrial Manufacturing Co., (Muestra sin valor), dibujo a la pluma, Como Cristo en la cruz, (Con los brazos abiertos y…), dibujo a la pluma, Las rutas paralelas (Impresiones de viaje) dibujo a la pluma, Lo que se callan lo cables (El Crimen de todos los años), dibujo a la pluma[16] Véase Catálogo de Salón, Museo Nacional de Bellas Artes, 12..

El éxito coronó sus esfuerzos y talento en el Quinto Salón, inaugurado en diciembre de 1925. Desde las páginas de El Fígaro recibía un comentario muy favorable:

Otro humorista fuerte del Salón en Hurtado de Mendoza, más que humorista es un gran fantasista (sic) posee un talento originalísimo y una vivacidad tan inquietante en el pincel que todo lo que sale de su mano privilegiada de artista tiene alma, posee alma real. Hace hablar a sus dibujos. No nos ha sido posible reproducir fotográficamente dos de sus más notables obras: el ñáñigo que él llama, en latín, con gracioso eufemismo “Deus est machina” y el “Eterno femenino”, ejecutados sobre madera con una precisión y carácter admirables. Delante del “diablito” de nuestro antiguo “día de loa Reyes” nos abismábamos pensando cómo un hombre que nació en Canarias y no ha venido a Cuba hasta hace poco y que, por tanto, no  pudo ver bailar el tango de los ñáñigos, pavor de los niños… y de los grandes de  la época, haya podido reproducir el tipo aquel con tanto carácter…

-¡Es que ha transmigrado en Mendoza el alma de un “ecorió efó”!,- me interrumpe un fanático.

Sus otros cuadritos imaginativos son de una rareza intelectual que bordean la extravagancia; pero que las salva su genio artístico fino, de buen gusto. “El mentir de las estrellas”, “Cualquier tiempo pasado fue…” y “El cantar de los cantares”, acusan un ingenio agudo. Es Mendoza, además, literato, ¿No ven ustedes cómo titula sus obras con puro estilo clásico? Un “coup de chapeau”-como se dice en cierta revista para este Mendoza poeta, hombre de letras, pintor y humorista![17]Véase El Fígaro, 27 de diciembre de 1925, p. 689.

Bohemia sumaba su criterio para elogiar la muestra de Pepe Hurtado. Dedicaba una página a divulgar la participación del artista, reproducía sus obras:

Ofrecemos en esta plana a la admiración de nuestros lectores dos dibujos del eminente dibujante señor José Hurtado de Mendoza, que en el V Salón de Humoristas donde se exhiben, han merecidos calurosas alabanzas del público que ha visitado el Salón.

“El mentir de las estrellas” y “El cantar de los cantares” son dos demostraciones bien elocuentes del fino humor y sutil humorismo, de la excelente técnica y del justo, y a la vez brillante colorido que caracterizan las obras de este notable artista.

En este Salón, como en los anteriores, Hurtado ha triunfado en buena lid, evidenciando que de año en año se supera así mismo, enviando cada vez mejores producciones, que el público y la Crítica hacen siempre objeto de justos encomios[18]Véase Bohemia, 17 de enero de 1926, p. 22..

Fue uno de los cuatro premiados, junto con Pedro A. Valer, Eduardo Abela y Rafael Blanco. Aunque se desconoce la cuantía metálica, sí es sabida la identidad de los patrocinadores: Solís y Entrialgo, propietarios de la tienda El Encanto; Claudio Conde, de las aguas La Cotorra, la firma Crusellas y la compañía del jabón Candado. 

En el Sexto Salón de Humoristas y de Arte Decorativo la participación de Pepe Hurtado fue amplia: La comedia de los patos, Una tabla flamenca, La sinfónica de Manzanillo, Música sacra, Doctor Antiga (caricatura), Doctor Andrés Meana (caricatura), Doctor Arturo Díaz (caricatura), El día de la rosa, Del tiempo de España y En pleno desierto. A Carpentier debemos el siguiente juicio sobre la muestra:

Los dos envíos más completos y representativos son esta vez los de Hurtado de Mendoza y Conrado Massaguer. El primero nos ofrece, como arte decorativo, el trabajo más brillante y apreciable de la exposición: un paraván de laca, de rara elocuencia y belleza de color. Titulado Tiempo de España, realiza el tour de forcé de mostrarnos panorámicamente toda una barriada de La Habana de antaño, junto al mar, cuya mancha azul, por lo extensa, crea un verdadero problema de “calidad”. Tema tan arduo, ha sido tratado por Hurtado de Mendoza con una elegancia suprema, dándonos una deliciosa riqueza de tintes y cubriendo las tablas de su biombo de una materia grata y luminosa como un bello esmalte.

El resto del envío de Hurtado de Mendoza, tal vez por contraste, parece más débil. No obstante, la Sinfónica de Manzanillo, evocación caricaturesca-y violenta en color- de un son, resulta un acierto de humorismo. En la caricatura personal es nada feliz, presta, por ejemplo, al doctor Antiga, un dandismo más que caprichoso. Carpentier, 1927: 49)

El 9 de enero la revista Bohemia publica, en página completa, una de las obras emblemáticas de Hurtado: La Sinfónica de Manzanillo[19]Véase Bohemia, 33, 6 de enero de 1927..

Derrocada la dictadura de Machado, el 12 de agosto de 1933, por una formidable huelga obrera, comienza la segunda década más prolífera de Hurtado de Mendoza como humorista gráfico. Colabora con Bohemia, El Loco y Kayuko. Ocurrieron tiempos convulsos: gobiernos efímeros, mediación de Estados Unidos en los asuntos internos para favorecer sus intereses, represión del movimiento obrero, intentos de toma del poder, de manera violenta, por sectores reaccionarios, ejecuciones sumarias, linchamientos de connotados esbirros machadistas, acciones terroristas. Poco a poco la Revolución soñada se fue extinguiendo. 

En este contexto hostil se intenta recuperar los salones de humorismo.  Tenemos noticia de que Hurtado de Mendoza participó en el XII, celebrado en febrero de 1939, con las obras La muerte del animal (óleo decorativo), Derecha, izquierda (dibujo).

La falta de apoyo estatal, la dedicación de quienes cultivaban el dibujo humorístico a otras labores para ganar el sustento, entre otras causas, contribuyeron a la desaparición de los salones de humoristas, tal como habían sido concebidos en la década de 1920. Hurtado de Mendoza, sin dudas, le debe mucho a estos espacios, pues en ellos se relacionó con los más notables artistas de la plástica que cultivaban el humorismo en Cuba y, al mismo tiempo, conoció a los jóvenes talentosos, intercambió saberes, experiencias con todos, divulgó su obra, lo cual contribuyó no solo a su prestigio como artista, sino también su acceso al mercado y a colaboraciones en las publicaciones periódicas,  incursionó con obras de temas cubanos, en un proceso de asimilación cultural muy rápido que demostraba su capacidad de adaptación e inteligencia. En los dibujos presentados está el antecedente, en Cuba, del tratamiento de los temas afrocubanos en su pintura.

NOTAS

NOTAS
1 Véase el catálgo Tesoros de las colecciones privadas de Las Palmas de Gran Canaria (1887-1938), Museo Néstor, Las Palmas de Gran Canaria, 2004. José María Hurtado de Mendoza Sáenz, en realidad, se trasladó a Cuba en 1921. Allí se dice, p. 38, al parecer por errata tipográfica, que nació en 1895.
2 Adriana Tate estuvo casada en Cuba con Ambrosio Hurtado de Mendoza, fallecido en 1833. De esta unión nació el abuelo de Pepe Hurtado (1833), y Merced María Magdalena, esposa de Domingo Pérez Galdós, hermano de don Benito, el escritor. Domingo se trasladó desde Cuba hacia Canarias en marzo de 1850, con su esposa, suegra y el abuelo de Pepe Hurtado. Ver Javier Campos Oramas: «Inés, el amor de Galdós», en Anuario de Estudios Atlánticos, 47, (2001) p. 120. Adriana Tate, en su tercer matrimonio, se casó con José María de Galdós, tío materno del futuro novelista. Ver Walter T. Pattison: «Los Galdós en Cuba: primera generación», Anales galdosianos, 1986, p. 22, disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-galdos-en-cuba-la-primera-generacion/
3 Ambrosio Hurtado de Mendoza Sáenz «Don Benito Pérez Galdós jamás olvidó su tierra natal», consultado en https://mdc.ulpgc.es/  En este relato, Ambrosio afirma que se abuelo se nombraba José María, quizás incluía el Hermenegildo, como era costumbre en la época. No confundir al hermano de Pepe Hurtado con Don Ambrosio Hurtado de Mendoza y Pérez Galdós, político, alcalde de Las Palmas, sobrino del escritor. El nombre completo de nuestro biografiado es: José Hermenegildo Carmelo Manuel Braulio Hurtado de Mendoza Saénz, según las historiadoras Raisa Fornaguera de la Peña y Teresa J. Díaz de la Peña en “Folclor y religiosidad en la obra de José Hurtado de Mendoza”, trabajo inédito, 2009, en Museo Municipal de Regla, s/p. Todavía no hemos podido localizar su inscripción de nacimiento, documento que corroboraría definitivamente su lugar de nacimiento.
4 Francisco Alcántara Jurado (1854-1930): Humanista, pedagogo, crítico de arte, catedrático y pintor, fundó en Madrid, en 1911, la Escuela de Cerámica Francisco Alcántara.
5 Daniel Zuluoaga Boneta (1852-1921).  Ceramista y pintor español, se le considera uno de los renovadores del arte ceramista español. Tuvo sus principales talleres en Madrid y Segovia.
6 Información facilitada por correo electrónico al autor por Armando Raggi, vicepresidente de la Fundación Alejo Carpentier el 30 de mayo de 2019.
7 Cuestionario publicado en la revista Moralia 1, 2002, 88-90 (Casa Museo Tomás Morales):  https://mdc.ulpgc.es/cdm/fullbrowser/collection/moralia/id/21/rv/singleitem
8 Tal como consta en el cuestionario citado en la nota anterior.
9 Armando R. Maribona y Pujol (1894-1964), pintor, retratista, caricaturista, escritor, periodista y profesor cubano. Colaboró en El Triunfo, El Día, La Discusión, Diario de la Marina, L’Intransigeat, El Fígaro, Bohemia, Carteles, El Mundo, entre otros medios. Se desempeñó, además, como vicepresidente del Instituto de Turismo. Autor de los libros: Y el Diablo sonríe, Macacos, Gente desconocida, Decapitados, La Sombrera de Malinas, Turismo y ciudadanía, El Arte y el Amor en Montparnasse.
10 Enrique García Cabrera (1893-1949), pintor, dibujante, decorador, ilustrador, profesor cubano. Colaboró en la Revista Mundial, El Fígaro, El Automóvil en Cuba, La Lucha, Confetti, La Discusión, El País, Bohemia, La Semana, Bohemia, 4 de septiembre, Casino español, Carteles.
11 Enrique Riverón (1902-1998), ilustrador, caricaturista, pintor y escultor cubano.
12 Rafael Lillo (1891-? ), pintor, dibujante e ilustrador español. Se estableció en Cuba en 1908. Sobresalió como director artístico de periódicos.
13 Carlos Fernández Méndez (1901-?) pintor y dibujante cubano».
14 Véase Social, 39, diciembre de 1923.
15  Idem.
16  Véase Catálogo de Salón, Museo Nacional de Bellas Artes, 12.
17 Véase El Fígaro, 27 de diciembre de 1925, p. 689.
18 Véase Bohemia, 17 de enero de 1926, p. 22.
19 Véase Bohemia, 33, 6 de enero de 1927.

Bibliografía

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RODRÍGUEZ DORESTE, Juan (1973): Seres, sombras, sueños. Semblanzas breves, Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Nuestro Arte.

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