Un poema de Tomás Morales en rumano

Traducción al rumano del poema III de Vacaciones sentimentales, de Las Rosas de Hércules

Ana-Claudia Dăscălescu

Colegiul Național Barbu Știrbei, Călărași, Rumania

VACANȚĂ SENTIMENTALĂ
III

Și îmi aduc aminte…De-un colț micuț de sat,
de-o casă liniştită, inundată de soare,
de roşul gard  din piatră, în muşchi îmbrăcat
si de-o gradină cu lămâi în floare
O bălaie copilă, ca un fruct aurit,
cu o lumină blandă în ochi strălucind,
de-un puști ștrengar, tot timpul alergând,
un albastru costum de marinar purtând.
 
Primăvara era zâna jocurilor puerile.
În grădină răsunau  strigătele  infantile,
ce tăceau ca din senin în amiaza împăcată,
 
când, limpede, protectoare, o voce se auzea
din balconul unde-o doamnă-ndoliată :
Guillermina…Tomas…cu blândețe îi chema.

En referencia a la traducción, Paul Ricoeur hacía una clara distinción entre traducción y traducibilidad: «La traducción es un estado de cosas, la traducibilidad es un estado de derecho», decía este gran traductor, hermeneuta, fenomenólogo y filósofo francés, en relación con diferentes modelos para situaciones específicas.

He presentado arriba una traducción al rumano del poema III de Vacaciones sentimentales, del volumen Las Rosas de Hércules I, mediante una combinación adecuada entre los recursos del idioma castellano y los del idioma rumano. En particular, he querido elevar el «genio» de mi propio idioma al de Tomás Morales, lo cual fue un desafío. Me convertí en una mediadora entre los sentimientos del poeta y el lector rumano, que se ha encontrado en este espacio tan lejano y, sin embargo, tan cercano a su alma.

Como traductora, traté de superar todas las exigencias y dificultades gramaticales, léxicas, estilísticas y culturales, para preservar, en primer lugar, la atmósfera nostálgica del «paraíso perdido» que el poeta canario tanto deseaba recuperar. Aunque el comienzo del poema está marcado por un verbo en pasado («he recordado» / «mi-am amintit»), me atreví a utilizar el presente («îmi aduc aminte»), precisamente para inscribir la memoria del poeta en una perspectiva universal. Quería enmarcar su experiencia personal en un arquetipo mítico y así cancelar la sucesión temporal para que el lector rumano pudiera sentir profundamente la nostalgia que emerge de estos versos. La locución verbal que sustituye al verbo marca el paso de un estado a otro de Tomás Morales. En este paisaje afectivo, el poeta ubica delicadamente los retratos de sus seres queridos («una pequeña rubia», «un audaz rapazuelo», «una enlutada señora»), que se convierten en la llave con la que abre la puerta a un pasado actualizado, de modo intenso y convincente.

En Vacaciones sentimentales, Tomás Morales comienza la aventura de su memoria. Cada verso lo he sentido como una migración continua entre el presente y el pasado, delineando un paisaje del recuerdo perdido en un tiempo suspendido. Hay un mito del regreso en el que se basa este poema, que apunta a un espacio originario. Se puede hablar de un regreso, con la ayuda de las palabras, a los años de la niñez. Tomás Morales revive el pasado, describiendo paisajes del alma que han permanecido vivos en su memoria («He recordado …/ «Si mi-am adus aminte»), por lo que traté de enfocar la atención del lector rumano en imágenes artísticas visuales («una casa tranquila inundada de sol / unas musgosas tapias de encarnado ladrillo ” – «de-o casă liniștită inundată de soare/ de roșul gard din piatră în mușchi îmbrăcat»), olfativas (“y un jardín que tenía limoneros en flor ” – «și de-o grădină cu lamâi în floare») y auditivas (“cuando una voz llegaba, serena y protectora” -«când, limpede, protectoare, o voce se auzea»).

He mantenido para el poema el título literal de Vacaciones sentimentales («Vacanță sentimentală»), porque es más fácil comunicar la idea central del texto, a saber, la cercanía, la identificación del pasado con el presente, dos valores de la existencia humana colocados en un tiempo y en un espacio determinados exactamente: «El breve rincón de un pueblecillo».

Por su musicalidad, intenté mantener la rima, aunque fue bastante difícil. Elegí usar el gerundio, la única forma impersonal, en rumano, que conserva un contenido dinámico y captura un estado duradero. «Strălucind» (brillando), «alergând» (corriendo), «purtând» (vistiendo), inscriben los estados del yo poético en una temporalidad sin referirme al momento de la enunciación, y permite la expresión del pasado, enfatizando la percepción subjetiva.

Hay en estos versos una sensibilidad integral, un instinto de belleza, una falta de ostentación metafórica, un equilibrio estructurado. El lector rumano vive intensamente las vacaciones sentimentales”, en las que se identifica una sobriedad de fresco autóctono de una vibración íntima. Tomás Morales me permitió interpretarlo, así que he  recreado sus palabras, les he asignado el equivalente de mi idioma, dándole una nota particular. La traducción no fue un acto de precisión, sino de metamorfosis del texto. Cada palabra implicó creatividad, intuición, atención, pero, sobre todo, respeto por el texto original, por el autor y por el lector…

El lenguaje es una parte integral de la cultura y algunos lingüistas afirman que es un hecho cultural. El escritor es un mensajero de un determinado contexto y tiempo histórico, como el traductor es un emisario de otro contexto y tiempo histórico. La traducción es un proceso que se dirige al lenguaje, pero también a la cultura, porqué son entidades inseparables.

Para mí, la traducción de los textos del Poeta del Atlántico fue una afinidad electiva, si se me permite esta expresión de Goethe, porque el verso a veces es enigmático a la vista, pero le habla al oído…


Como complemento de la traducción, ofrecemos una versión recitada en la voz del actor rumano Ștefan Nițu, a quien agradecemos su amable colaboración.

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